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Diseño web Talavera

2019.07.08 15:35 Beaspaces Diseño web Talavera

Antes de contratar un diseño web talavera, quiero explicar las diferencias entre una landing page y un sitio web.
P: Mi negocio es muy pequeño, solo yo y dos empleados, y nuestro producto realmente no se puede vender en línea. ¿Realmente necesito un sitio web?
A: Esa es una buena pregunta. De hecho, es una de las preguntas más importantes y más frecuentes de la era empresarial digital. Antes de responder, sin embargo, volvamos a la primera vez que se me hizo esta pregunta. Fue alrededor del año 1998, durante los primeros años de internet.
Entonces, ¿debería su negocio tener un sitio web, incluso si su negocio es pequeño y vende productos o servicios que no cree que puedan venderse en línea? Mi respuesta es: Sí, si tiene un negocio, debería tener un sitio web. No hay duda. Sin duda.
Además, no sea tan rápido como para descartar su producto porque no se puede vender en línea. Hoy en día, hay muy poco que no se puede vender a través de Internet. Más de 20 millones de compradores están ahora en línea, comprando todo, desde libros, computadoras, automóviles, bienes raíces, aviones de reacción, gas natural, etc. Si puedes imaginarlo, alguien descubrirá cómo venderlo en línea.
Permítanme aclarar un punto: no estoy diciendo que deba dedicar todos sus esfuerzos a vender sus productos a través de Internet, aunque si su producto se presta a ventas en línea fáciles, ciertamente debería tenerlo en cuenta. El punto a destacar aquí es que, al menos, debe tener presencia en la web para que los clientes, empleados potenciales, socios comerciales y quizás incluso los inversores puedan encontrar más rápida y fácilmente más información sobre su negocio y los productos o servicios que tiene. ofrecer.
Dicho esto, no es suficiente que solo tengas un sitio web. Debes tener un sitio de aspecto profesional si quieres que te tomen en serio. Dado que muchos consumidores ahora buscan información en línea antes de realizar una compra en una tienda física, su sitio puede ser la primera oportunidad que tenga de causar una buena impresión en un posible comprador. Si su sitio parece haber sido diseñado por un barril de monos con daltonismo, se perderá su oportunidad de causar una buena primera impresión.
Una de las grandes cosas de Internet es que ha nivelado el campo de juego cuando se trata de competir con los grandes. Como se mencionó, tiene una oportunidad de causar una buena primera impresión. Con un sitio bien diseñado, su pequeña operación puede proyectar la imagen y la profesionalidad de una compañía mucho más grande. La inversa también es cierta. He visto muchos sitios web de grandes compañías que estaban tan mal diseñados y eran tan difíciles de navegar que carecían por completo de profesionalidad y credibilidad. Bien por ti, demasiado malo por ellos.
También menciona que la suya es una operación pequeña, pero cuando se trata de beneficiarse de un sitio web, el tamaño no importa. No me importa si eres un show de un solo hombre o un gigante corporativo de 10,000 empleados; Si no tiene un sitio web, está perdiendo negocios frente a otras compañías que sí lo tienen.
Aquí está la excepción a mi regla: en realidad es mejor no tener ningún sitio web que tener uno que haga que su negocio se vea mal. Su sitio habla mucho sobre su negocio. O bien dice: "Oye, mira, ¡tomamos nuestro negocio tan en serio que hemos creado este maravilloso sitio para nuestros clientes!" o grita: "Oye, mira, dejo que mi sobrino de 10 años diseñe mi sitio. ¡Buena suerte en encontrar algo!"
Su sitio web es una parte importante de su negocio. Asegúrate de tratarlo como tal.
Usted creó su sitio web para atraer clientes y clientes potenciales en línea, ¿realmente necesita más páginas? Es tentador poner su sitio web y considerar que la casilla de plomo en línea está marcada. Sin embargo, este no es el caso.
Cuando se trata de una página de destino frente a un sitio web, su sitio web es su primera impresión en línea, mientras que su página de destino es solo una parte de esa impresión; Tu apretón de manos, saludo, o sonrisa. Necesita ambos para que su primera impresión en línea realmente brille. En algunas situaciones, un sitio web puede ser más efectivo que una página de destino y viceversa. En este blog, veremos algunas de las situaciones más comunes en las que te estarás preguntando a la hora de decidir entre una página de destino y un sitio web.
Sitio web: su sitio web es un conjunto de páginas interconectadas con detalles sobre su negocio. En general, los sitios web de negocios explican qué es el negocio, qué hace, y los productos y servicios disponibles. También puede alojar páginas especializadas como su blog de negocios , página de inicio de sesión o un foro. El propósito principal de un sitio web es describir y explicar su organización o negocio.
Página de destino : una página de destino está diseñada para describir una oferta, tal vez un cupón, un libro electrónico o una prueba gratuita, y animar a los visitantes a reclamarlo. Aunque está conectado al sitio web, destaca elementos esenciales centrados en la conversión y, por lo general, no tiene botones de navegación ni otros enlaces. El objetivo principal de una página de destino es impulsar las ventas o captar clientes potenciales.
Página de inicio vs sitio web: cuándo usar su sitio web
página de inicio vs sitio web
Cuente su historia: con una página Acerca de nosotros, Misión, Valores, Ubicaciones, Contáctenos y otras páginas, puede explicar, en sus propias palabras, qué es su negocio y de qué se trata. Considere todas las preguntas comunes que un cliente pueda tener sobre su negocio. Este es el lugar para responderlas. Su sitio web le permite organizar la información de una manera que tenga sentido. En una sola página de destino, toda su información se apilaría y los usuarios probablemente no se desplazarían a la información hacia la parte inferior. La clave es organizar su contenido web de forma centrada en el cliente. Recuerde, lo que tiene sentido para usted puede que no tenga sentido para su mercado objetivo. Algunas pruebas de usuario pueden ayudarlo a decidir qué páginas deben ir a dónde.
Explique sus productos / servicios: los usuarios que buscan términos generales como "jardinería", "dentista" o "vestidos azules" probablemente necesiten más información antes de comprar. Es posible que no estén seguros de lo que necesitan o de lo que están disponibles. Con su sitio web, puede mostrar en detalle lo que ofrece y animar a los clientes a profundizar.
Tenga en cuenta que el propósito de un sitio web es informar, no necesariamente vender, ese es el trabajo de la página de destino. Es mejor hacer que su sitio web sea útil e informativo. Aquí hay algunos escenarios en los que necesitaría un sitio web, y cómo debería verse esta parte de su sitio web.
Comercio electrónico: al igual que los pasillos de una tienda, las diferentes páginas de su tienda en línea organizan sus productos por marca o tipo. También puede describir cada categoría de producto y responder preguntas o resaltar características clave.
Prestación de servicios: con páginas de servicio dedicadas, los usuarios pueden encontrar lo que buscan más fácilmente. Esto también hace que su mensaje sea más claro y garantiza que cada servicio reciba la atención que merece.
Diferentes ubicaciones: cuando cada ubicación tiene una página en su sitio web, los visitantes pueden obtener más información sobre la ubicación cercana a ellos sin realizar una búsqueda por separado.
Proporcione una función: si ofrece una forma de hacer pedidos en línea, programar una cita o descargar investigaciones, necesitará más de una página. Esta sección de servicio en línea está conectada a la parte pública de su sitio web, sin embargo, estaría "cerrada", lo que significa que requiere información de inicio de sesión para acceder. Los clientes potenciales, los clientes o el personal pueden acceder a esta funcionalidad.
Aquí hay algunos ejemplos de funciones que su sitio web puede proporcionar.
Tienda: Si está vendiendo productos, necesitará varias páginas para recopilar de forma segura la información de los clientes y llevarlos a través del proceso de compra.
Programación: puede usar un calendario, registro de citas o un formulario para completar esto, pero todo esto requerirá varias páginas.
Investigación: si bien se puede acceder a algunos trabajos de investigación a través de las páginas de destino (más sobre esto más adelante), una biblioteca de investigación para usuarios seleccionados requerirá un área separada y cerrada de su sitio web.
Foros: Para que los usuarios dejen comentarios o comiencen discusiones sobre un tema o publicación, necesitarás un sitio web.
Funcionalidad personalizada: con el desarrollo adecuado, su sitio web puede proporcionar todo tipo de funcionalidad específica para sus productos, servicios, modelo de negocio, personal o clientes.
Relación con los clientes: su sitio web le permite mostrar la cultura, la misión, los valores y el estilo de su empresa. La voz de su marca y el diseño de su sitio web deben trabajar juntos para lograr una apariencia a la que se conecten los clientes ideales.
Si bien esto se puede lograr con una sola página, es más difícil crear un mensaje claro. Con un sitio web, puede comunicar diferentes mensajes, como su misión o valores, en páginas dedicadas, mientras mantiene un estilo coherente en todo el sitio.
Misión: El objetivo de tu empresa. Ejemplo: resuelva un problema, ayude a las personas a vivir una vida mejor o proporcione una experiencia fantástica.
Valores: los ideales o la ética que impulsan su empresa. Ejemplo: honestidad, perseverancia, dedicación, trabajo duro o integridad.
Cultura: cómo es trabajar en tu empresa. Ejemplo: casual o profesional, rápido o relajado, familiar o jerárquico.
Estilo: El ambiente o actitud de su empresa. Ejemplo: moderno y divertido, académico e informativo, prestigioso y serio.
Página de inicio vs Sitio web: cuándo usar una página de destino
página de inicio vs sitio web
Publicidad PPC: Google juzga la calidad de los anuncios de pago por clic (PPC) en parte por su relevancia para la página vinculada, y una página de destino específica creada alrededor del anuncio será más relevante que una página general de Productos o Servicios. Esto significa que aparece más alto en los resultados de búsqueda y brinda a los visitantes lo que están buscando. Puede usar publicidad PPC y una página de destino dedicada para cualquiera de las siguientes ofertas:
Nuevo producto: apunte las palabras clave relevantes en su anuncio de PPC y cree una página de destino con su nuevo producto. Esto le permite impulsar las ventas al resaltar este producto exclusivamente.
Descuento: los clientes que buscan un precio particular probablemente responderán a las palabras clave relacionadas con el costo y una página de destino con un descuento.
Evento: aunque también es aconsejable incluir un evento en su sitio web para sus clientes o admiradores existentes, una página de destino llegará a los usuarios que buscan exclusivamente el evento y es posible que no estén buscando su negocio.
Nueva ubicación: esto también debe adjuntarse a su sitio, pero agregar una página de destino con una campaña de PPC le dará a la nueva ubicación más visibilidad desde el principio.
Imanes de plomo: su imán de plomo puede ser cualquier tipo de contenido útil que se puede seleccionar mediante un formulario. Un usuario completa el formulario en la página de destino, proporcionando al menos su nombre y correo electrónico para que se conviertan en clientes potenciales, a fin de ver la oferta en la página de agradecimiento adjunta. Esta es la razón por la que una página de destino también se puede llamar una página de inclusión o captura de clientes potenciales.
Diseñe su página de destino especialmente para el imán principal, con todo el enfoque en el contenido, la forma y las palabras clave. Envíe el enlace de la página de destino a sus clientes potenciales existentes como una estrategia de fomento de clientes potenciales o utilícelo con medios sociales , palabras clave orgánicas específicas o publicidad PPC para generar nuevos clientes potenciales.
Con una página de destino, no tiene que actualizar todo el sitio con cada nueva oferta de contenido. Aquí hay algunas ofertas de contenido o imanes de plomo que podría usar:
Seminario web: responda las preguntas de los clientes con un panel de expertos o su propio personal en un video en vivo o pregrabado.
Ebook: comparta su experiencia en la industria en un libro electrónico informativo.
Prueba gratuita: con una muestra gratuita o una oferta de servicio limitada, puede atraer clientes interesados ​​y de alta calidad.
Guía: lleve nuevos clientes potenciales a través de un proceso complicado, paso a paso.
Lista de verificación: proporcione todos los pasos o elementos necesarios para completar una tarea.
Llamada de atención: sin botones de navegación, enlaces, blogs u otras distracciones, una página de destino mantiene y dirige la atención de un visitante mejor que todo el sitio web. Cuando un usuario llega a una página de destino, solo puede completar la oferta o volver a los resultados de búsqueda.
Pruebas: dado que una página de destino es solo una página con un enfoque, es mucho más fácil de probar que partes de su sitio web. Algunas empresas prueban dos o tres versiones diferentes de la página de destino, otras prueban 40 o 50. Con las herramientas adecuadas, puede probar su página continuamente, haciéndola lo más fácil de usar y convincente posible.
Cualquier tipo de página principal, página de destino o página de compresión puede, y generalmente debería, ser probada. Esto es especialmente cierto si la promoción de la página principal es a largo plazo, o si no está funcionando tan bien como se esperaba. Aquí hay algunos aspectos de tu página que puedes probar;
Copia: el texto en las páginas de destino suele ser breve, pero se debe seleccionar cuidadosamente qué hay allí. Agregar un poco más de información, eliminar texto excesivamente prolijo o hacer que la copia esté orientada a la acción puede cambiar el impacto de la página.
Personalización: las páginas que personalizan el contenido con información existente sobre clientes potenciales suelen tener tasas de conversión mucho más altas .
Voz: Dependiendo de su audiencia, hacer que su página sea más informal o profesional, alegre o seria, detallada o general, puede marcar la diferencia.
Medios: Agregar o cambiar una imagen o un video puede cambiar las tasas de conversión. Por ejemplo, las imágenes con caras de personas tienden a inspirar más confianza que las que no tienen. Las páginas de destino con videos tienden a funcionar mejor que las que no lo tienen.
Palabras clave : elegir las palabras clave adecuadas puede afectar la cantidad de personas que ven la página y si la página de destino es relevante. Pruebe diferentes palabras clave en los anuncios o en el SEO en la página y evalúe el tráfico y las conversiones.
Atraiga clientes diferentes: no tiene un solo saludo para todas las personas que conoce y no debe tener una sola página para todos sus clientes. Si bien su sitio web sigue siendo el mismo, puede crear páginas de destino personalizadas para atraer a ciertos segmentos del mercado. Tenga en cuenta que el contenido, la oferta, el estilo de la página y la publicidad que elija determinarán el impacto de la página en el nuevo mercado.
Ubicación: las páginas de destino dedicadas a una ubicación específica facilitarán la búsqueda de los clientes en esa área.
Demográficos: la edad, los intereses, la educación y otros factores pueden influir en los productos o servicios que buscan los clientes y a qué tipo de páginas de destino responderán.
Precio: algunos clientes buscan calidad, independientemente de los gastos, mientras que otros compran solo por el precio. La página de destino correcta puede ayudarlo a dirigirse a cualquiera de los grupos y señalarlos hacia los productos, servicios o contenido correctos.
Si se está preguntando sobre una página de destino frente a un sitio web, considere usarlos a la vez. Cada uno debe ser usado para diferentes cosas, y ninguno debe ser reemplazado por el otro. Si no ha utilizado las páginas de destino anteriormente, o si aún no ha creado un sitio web, ahora es el momento perfecto para comenzar.
Diseño web talavera o diseño web Toledo
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2019.04.16 01:32 jonalvarezg 🇩🇪 Recopilación proceso EU Blue Card Alemania - Mi experiencia - @jonalvarezz

Hola 👋!
Me iré a vivir a Alemania 🇩🇪 a seguir trabajando como Software Engineer para una empresa de Munich.
Mi proceso fue largo y mucha burocracia de por medio, así que dejo a continuación los pasos que seguí para que le puedan servir a alguien más:

Visas de trabajo.

Lo primero es que las visas de trabajo y la Blue Card sólo te la van a otorgar si ya tienes un contrato firmado y el proceso tiene que hacerse obligatoriamente aquí en Colombia.
La Blue Card ofrece mejores beneficios y sólo se otorga a profesionales que ganen cierto salario. A hoy, para un ingeniero de software son como $53.000 EUbruto/año mínimo.
Con la Blue Card, luego de 36 meses viviendo en Alemania y con nivel B1 de Alemán puedes solicitar residencia permanente.

Encontrar un trabajo.

Creo que hay muchas vías y las más populares son talent.io, vanhack y honeypot.io en la que entiendo ellos sirven de intermediarios y buscan el trabajo por ti. También hay recruiters independientes en Europa que hacen lo mismo y te contactan por LinkedIn.

Yo lo hice directamente buscando por StackOverflow y filtrando por empresas de Alemania/Europa con posiciones abiertas en Frontend, que ofrecieran patrocino de Visa, ayuda de Relocation y que me parecieran interesantes.

No hay mucho que decir además de insistencia y suerte. Fui muy afortunado y una de las primeras empresas a las que apliqué fue con la que finalmente firmé contrato. Aún así, apliqué alrededor de 10 empresas más y a veces sólo lo aplicaba o continuaba procesos para practicar.

Buscar un trabajo nuevo no es algo que se haga regularmente, por eso hay que estar preparado. Tener respuestas listas que vendan, suenen muy naturales y sean concisas de quién eres, qué quieres, qué buscas, qué retos técnicos has vivido, qué retos no-técnicos recuerdas y estudiar mucho.

Sugiero que por muy bueno que te consideres no dejes una entrevista a la suerte; prepárate para improvisar lo menos posible pero siempre debes estar listo para hacerlo.

Fredy Vega de Platzi habla muy claramente de eso en este video https://www.youtube.com/watch?v=h9IK0mtfBLA

En mi caso, pasé por un total de 3 entrevistas, un proyecto de 4hrs en el que (hice esto)[https://github.com/jonalvarezz/react-next-example], y una visita de 5 días en Munich haciendo una entrevista final y conociendo el equipo. Entre eso, diciembre-enero, y el viaje con la visita pasó un total de 2 meses. Se extendió por ser diciembre-enero.

Luego de la visita, al estar de vuelta en Colombia ya tenía la oferta en el email lista para firmar y empezar con la visa.

Aplicar a la Visa

  1. Requisitos Embajada Alemana y Citas:
    1. https://bogota.diplo.de/co-es/service/visa-einreise/-/1808586
  2. Validar y Apostillar el Diploma Universitario.
    1. Certificar el Diploma con el Ministerio de Educación Nacional (MEN) en Bogotá: Calle 43 No. 57 - 14.
      1. Dirigirse a la oficina de la entidad Unidad de Atención al Ciudadano MEN con los documentos que va a legalizar
      2. El proceso no tiene precio y sólo demora 5 minutos; el Diploma se devolverá con un sello que certifica que es verídico.
      3. Este proceso no es personal, así que si no vives en Bogotá, sale mucho mejor que encuentras alguien que lo haga por tí.
    2. Apostillar el Diploma
      1. La Apostilla es la forma de validar el documento internacionalmente según el acuerdo de la Haya de 1961
      2. El proceso se hace online a través de: https://www.cancilleria.gov.co/tramites_servicios/apostilla_legalizacion_en_linea y tiene un valor de $ 31,000
  3. Traducir Diploma Universitario, hoja de vida y cualquier otro certificado de estudio.
    1. La traducción se debe hacer sólo con los traductores autorizados por la embajada de Alemania y ellos exigirán documentos certificados. Lista traductores embajada Alemana https://bogota.diplo.de/blob/2073496/7f7fdbde0054b208e664c13d1c198a7f/2018-05-07-mb-blaue-karte-spa-data.pdf
    2. Traductor que contacté y respondió por el trabajo y de manera responsable en Medellín: Heiko Marc ([email protected])
    3. Costo por el diploma: $ 70.000; Traducción hoja de vida (se cobra por número de palabras): En mi caso eran como 5 hojas (sí, exageré) y costó $ 145,000.
  4. Reservar cita y preparar toda la otra documentación según exija la embajada para el tipo de Visa.
    1. Además de la documentación básica requerida, dependiendo del tipo de Visa se pide documentos adicionales.
    2. Para Blue Card, se requiere contrato firmado en Alemán y con salario bruto no menor a € 53,000 anual.
    3. https://bogota.diplo.de/co-es/service/visa-einreise/-/1808586
  5. Comprar Seguro Médico.
    1. Para espacio Schengen, se requiere un seguro que cubra al menos 180 días y 30,000 EUR.
    2. Las tarjetas crédito tienen incluido un seguro de viajes y la medicina prepagada también.
    3. En mi caso, ninguna de las dos anteriores me cubría estancias tan largas (sólo hasta 90 días como turista) así que tuve que comprarlo por aparte; y aquí dejo muy claro que no hubo un sólo sitio que me brindara confianza alguna, todos parecen scam y si buscas testimonios en internet todos tienen algo malo.
    4. Por temas de tiempo, dejé esto para los últimos días y terminé comprando algo que fuera en línea y rápido. Lo hice en la única página « y que no se entienda esto para nada como una recomendación ni sugerencia » que me atendió un humano y lo hizo rápido con buen precio y con certificado generado al instante: aseguratuviaje.com, me valió 680.000 COP; un seguro por 195 días con EUA. El más barato que encontré fue el de axxa-schengen.com, pero muy sospechoso y además que les escribí por email a ver si respondían y confiar un poco y al día de hoy no lo han hecho.
    5. En este punto sugeriría hacer un upgrade a la tarjeta crédito, como la MasterCard Black. Cuando llamé al banco a preguntar por mi seguro me ofrecieron el upgrade ya que cumplía con lo que necesitaba, lamentablemente el tiempo que tomaba en generarse la tarjeta no daba con mi cita en la embajada; así que este tema solucionarlo lo antes posible.
    6. Luego de la compra, me comuniqué varias veces con ellos (aseguratuviaje.com) para mover la fecha de inicio del seguro y no hubo problema; la moví unas 3 veces.
  6. Presentarse en la embajada.
    1. Te preguntarán datos básicos y rápidos para confirmar información. El propósito real es validar que tus documentos estén completos.
    2. Lleva 3 paquetes de todos los documentos:
      1. Un paquete con todos los documentos en original. Llevar hasta el Diploma de la U original dentro de ese paquete, contrato y demás.
      2. Los otros dos paquetes son copias del original.
    3. Al final debes pagar. Sólo se acepta Efectivo ó Tarjeta Crédito Visa o Tarjeta Crédito Mastercard. Otras tarjetas no se aceptan; no, no se acepta tarjeta débito / ahorros.
    4. Yo pagué en total 267.000 COP. Esto variará cada año.
    5. Tiempos: La cita la tenía a las 8:30am. Llegué a las 8:20am, me atendieron rápido y a las 9:30 ya había acabado; y eso que en medio de la entrevista me falto imprimir un papel y me dejaron ir a imprimir; para hacerlo toca andar como 6 cuadras, no es cerca. Tal vez fue por temporada, no había mucha gente. Otro amigo cuenta que se tardó más de 4 horas en salir.
  7. Esperar.
    1. La Visa se expide desde Alemania, por lo que dependiendo de la visa, puede tardar entre 4 y 10 semanas según dice el sitio de ellos.
    2. Una vez finalice el proceso se recibe un correo y si el lugar para retirar el pasaporte es diferente a Bogotá, se tiene que esperar otros 4 días hábiles y esperar que el consulado en particular de tu ciudad te llame para ir por el pasaporte.
    3. En mi caso, desde que presenté la entrevista hasta que tuve de nuevo el pasaporte en mis manos, fueron exactamente 21 días calendario.
  8. Ya tienes la Visa, ya estás puedes partir ✈️
    1. Muchas cosas por hacer aquí. En general necesitarás una fecha de viaje para comprar pasajes y tener un lugar donde llegar.
    2. En Alemania es obligación registrar la dirección donde vives para poder abrir cuenta bancaria y obtener un tax ID, ambos obligatorios para que te paguen. El documento que consta eso se llama Anmeldung y para solicitarlo el landlord (dueño de la casa / apartamento) deberá constar que vives allí. La sugerencia es que te asegures que el lugar al que llegues, te den el documento para hacer eso.
  9. Deja todo listo en Colombia.
    1. Hay ciertas cosas que no tienen respuestas únicas y depende de cada caso, algunas importantes y de las que deberías tener un plan claro son para:
    2. Pensión en Colombia, cesantías, ahorros.
    3. Tarjetas crédito / débito.
    4. Deudas.
    5. Declaración de renta del año que te vas.
    6. Bienes materiales que tengas.
    7. Otra importante es dejar un poder notariado a alguien con confíes plenamente como un familiar para que pueda hacer vueltas por ti. Por ejemplo: Para presentar y pagar tu declaración de renta del año que te vas por si no alcanzaste a hacerlo.

Temas varios


Seguramente habrá mucho más, intenté ser lo más conciso posible. A medida que avance más iré actualizando.

Si se me escapó algo, me equivoqué o tienen alguna duda me escriben :)

@jonalvarezz
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.05.21 23:01 ShaunaDorothy Los ataques derechistas de Fox y las tareas de la clase obrera: ¡Romper con AMLO y el PRD! ¡Forjar un partido obrero! (1 - 2) (verano de 2005)

https://archive.is/XBIt5
Espartaco No. 24 verano de 2005
Los ataques derechistas de Fox y las tareas de la clase obrera:
¡Romper con AMLO y el PRD!
¡Forjar un partido obrero!
En mayo de 2004, mientras las encuestas mostraban que la popularidad del jefe de gobierno de la Ciudad de México, el perredista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), crecía y que él podría llegar a la presidencia en 2006, el gobierno panista, junto con un ala mayoritaria del PRI, lanzó una campaña transparentemente diseñada para hacer a un lado a AMLO: la PGR lo acusó de “desacato” a una orden judicial por haberse tardado demasiado en regresar un terreno que había expropiado para...¡construir un acceso a un hospital! A través del fraude electoral Porfirio Díaz se mantuvo en el poder durante 30 años y el PRI y sus predecesores durante 70. A lo largo de más de cien años la defensa del sufragio efectivo contra el fraude ha sido una de las demandas más recurrentes y sentidas por la población, y no es sorprendente que la maniobra foxista haya polarizado dramáticamente al país. El proceso de desafuero acaparó los titulares de los periódicos y los noticieros televisivos. En el D.F. se veían mantas caseras por doquier expresando repudio a la patraña del PAN y el PRI. Desde agosto del año pasado cientos de miles se han manifestado en las calles, especialmente en la capital, en contra del nuevo fraude. Más significativamente, muchos sindicatos obreros, sobre todo los llamados “independientes” que agrupan a muchos de los militantes sindicales más combativos, participaron en las manifestaciones.
Incluso la burguesía se encontró dividida en torno al desafuero. Mientras que importantes sectores burgueses apoyaron el ataque de Fox, otros sectores de la burguesía, e incluso de los imperialistas, estaban preocupados por el riesgo de “inestabilidad”, es decir, una explosión de lucha social como resultado de la intentona foxista. Así, algunos portavoces burgueses de entre los más “respetables” del mundo, como el New York Times, denunciaron también la maniobra. La amenaza de inestabilidad provocó una caída en la bolsa de valores. Según Proceso (No. 1487, 1° de mayo), el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Richard Myers, se reunió con Fox a mediados de abril para advertirle de las consecuencias del desafuero, y el gobierno mismo de EE.UU. hizo pública su “preocupación” por la inestabilidad política. Finalmente, tras la movilización de 1.2 millones de personas en defensa de los derechos de AMLO el 24 de abril, Fox dio marcha atrás.
El ataque de Fox y cía. habría significado un golpe preventivo derechista, con la venia del congreso, para deshacerse del candidato que la pandilla clerical foxista identifica con la “izquierda”. Habría agrietado la delgada capa “democrática” que cubre al volátil régimen capitalista mexicano y reforzado la arbitrariedad estatal. Los espartaquistas nos opusimos a este ataque del PAN contra los derechos democráticos elementales de la población entera: esencialmente, el derecho a votar por quien le venga en gana. Como marxistas, defendemos los derechos democráticos ganados mediante duras batallas, entre ellos el sufragio universal. Tomamos esta posición sin darle ningún apoyo político al PRD y sin dejar de esclarecer en ningún momento su naturaleza de clase burguesa y por lo tanto inherentemente antiobrera. Como escribimos en un volante distribuido en las movilizaciones del 7 y el 24 de abril contra el desafuero (ver página 17):
“...si la clase obrera ha de romper con los partidos burgueses y avanzar hacia su independencia política, un punto de partida básico es que no permita que los dictados judiciales de Fox le impidan votar por quien quiera, pues si el gobierno logra hacer a un lado incluso a un tímido nacionalista burgués como López Obrador, destituirlo de su puesto electo e incluso encarcelarlo, ¿qué podría esperar una dirigencia clasista de la clase obrera?”
La población trabajadora está harta del “gobierno de empresarios” y sus políticas “neoliberales” transparentemente antiobreras. El PRD, un partido burgués nacionalista que combina sus denuncias al “neoliberalismo” con magras concesiones a los obreros y oprimidos, ha sabido aprovechar ese hastío para apuntalar su popularidad, especialmente entre las masas desposeídas. Así, en las manifestaciones en defensa de López Obrador del 7 y 24 de abril, las mantas en apoyo al “proyecto alternativo de nación” de AMLO eran recurrentes, así como otras declarando “No estás solo” o “Todos somos López”. Pero como marxistas entendemos que la principal división en la sociedad es entre la burguesía y el proletariado, dos clases con intereses propios irreconciliables; esclarecer esa división fundamental y combatir las ilusiones en la burguesía son nuestras principales tareas. PAN, PRI y PRD son todos partidos burgueses que difieren sólo en la forma de administrar el capitalismo, pero ninguno de ellos cuestiona —y no podría ser de otro modo— la explotación capitalista en sí. Para deshacerse de la rapacidad inherente a este sistema de explotación y opresión es necesario que la clase obrera tome el poder en sus manos mediante una revolución socialista que destruya el estado burgués —cuyo núcleo es la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles— e instaure un estado obrero —la dictadura de clase del proletariado— basado en la propiedad colectiva de los medios de producción y poniendo éstos al servicio no ya de las ganancias de un puñado de capitalistas, sino de la satisfacción de las necesidades de la población.
“Neoliberalismo” y “populismo”: Dos caras de la explotación capitalista
Durante las últimas dos décadas, la economía mexicana ha sido administrada siguiendo políticas identificadas con lo que se conoce como el “neoliberalismo”: recortes brutales al gasto social, privatización de las industrias paraestatales y apertura irrestricta de la economía a los inversionistas extranjeros. El pomposo objetivo, según Salinas de Gortari, era llevar a México al “Primer Mundo”. Hoy no queda nada que privatizar excepto el sector energético y, sin embargo, la realidad es la devastación de la economía y el nivel de vida de las masas. El salario ha perdido 70 por ciento de su poder adquisitivo en los últimos 23 años. Las privatizaciones han lanzado a millones a la calle y debilitado significativamente los sindicatos. Incontables plantas maquiladoras han cerrado. La entrada en vigor del TLCAN y el desmantelamiento del ejido han provocado la ruina de millones de campesinos. A la par con las decenas de miles que arriesgan la vida cada año para ingresar a EE.UU. en busca de empleo, miles de campesinos siguen emigrando a las grandes ciudades para tratar de sobrevivir, sumándose al inmenso ejército de desempleados. Se estima que el 27 por ciento de la población total se dedica a la “economía informal”, es decir, al ambulantaje.
Además de ser el continuador de estas políticas económicas reaccionarias, el PAN —fundado por curas, empresarios y terratenientes en los años 30 como la versión “respetable” del movimiento cristero y en respuesta a las blasfemias callista y cardenista— es también el partido histórico de la reacción clerical. Así, la administración foxista se ha caracterizado por su atraso social general y ha lanzado campañas para reforzar los reaccionarios “valores familiares” a la par con ataques continuos contra la separación de la iglesia y el estado y los derechos de la mujer. Fox se jacta grotescamente de que los feminicidios de Cd. Juárez han sido resueltos, ante los oídos atónitos de los familiares de las víctimas y de la población horrorizada por más de una década de crímenes misóginos impunes. En el año 2000, el gobierno panista de Baja California negó a la joven Paulina su derecho elemental al aborto tras haber sido víctima de una violación, y en cambio la remitió...¡a un cura! (ver Espartaco No. 14, otoño-invierno de 2000). Hoy en día en México —el segundo país católico más grande del mundo—, 15 homosexuales son asesinados cada mes. Fox es el primer presidente en más de un siglo que le besa la mano a un Papa en un acto oficial.
El PAN está compuesto por derechistas abiertamente antiobreros, neocristeros ideológicamente motivados y lacayos obvios del imperialismo estadounidense. Fox mismo no es más que un Coca-Kulak —un latifundista ignorante con una pequeña dosis de urbanidad cortesía de The Coca-Cola Company—. El dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, es un veterano de la organización fascistoide El Yunque. Ahora la política interna del país ha quedado en manos de Carlos Abascal, un fanático oscurantista, hijo y legítimo heredero ideológico de un dirigente del igualmente fascistoide movimiento sinarquista. Los principios republicanos de Fox y sus monjes probablemente se reducen a que sólo Cristo es Rey.
Por otro lado, no hay nada particularmente izquierdista en la política de López Obrador y el PRD, pero han logrado aprovechar el burdo conservadurismo del actual gobierno federal y su desprecio aristocrático e ignorante por los pobres y los obreros para presentarse como una alternativa más amigable a las masas y como un vehículo viable para conseguir las ansia-das demandas democráticas de la gente (el derecho a la educación, la emancipación nacional frente al imperialismo estadounidense, etc.). Gran parte de la popularidad de AMLO viene de sus declaraciones contra la privatización del sector energético. Hasta cierto punto, López Obrador ha traducido su retórica democrático-nacionalista en medidas populares, como lo son el aclamado subsidio a las personas de la tercera edad y las madres solteras y la inversión en proyectos de educación pública e infraestructura urbana, medidas tímidas y elementales que en el contexto de la brutal austeridad presupuestaria del PRI y el PAN parecen verdaderamente significativas. Ésta es una ilusión peligrosa.
La clase obrera no debe tener ninguna confianza en AMLO. Las posiciones particulares que lo distinguen de otros burgueses (sus denuncias del neoliberalismo, la oposición a la privatización del sector energético, etc.) son puramente coyunturales: promesas de campaña electoral o medidas para desactivar el potencial de lucha de los obreros. El populismo nacionalista y el neoliberalismo económico son simplemente políticas alternativas del régimen capitalista, a menudo seguidas por el mismo individuo según lo dicten las exigencias del momento. Como dijimos en nuestro volante: “...en caso de llegar a la presidencia, el mismo apoyo que López Obrador tiene entre el movimiento obrero lo pondrá en una mejor situación para llevar adelante las privatizaciones de los sectores eléctrico y petrolero que el ineficaz Fox no ha podido lograr”. Este mismo entendimiento es lo que se encuentra detrás del apoyo que AMLO tiene entre importantes burgueses como Carlos Slim —el hombre más rico de América Latina, que compró el antes estatal monopolio de comunicaciones Telmex—. El presidente de la Asociación de Bancos de México, Marcos Martínez Gavica, el día de su toma de posesión comentó, en clara alusión a López Obrador, que un político “de izquierda” no representa ningún obstáculo para el desarrollo del país: “Incluso, puede ser garantía de un mayor avance en las reformas para dotar de capacidad de competencia a la economía nacional” (La Jornada, 5 de marzo de 2005). Y cuando esta gente habla de “reformas” y de “capacidad de competencia” se refiere invariablemente a privatizaciones y medidas antiobreras. ¡Ni un voto a los partidos capitalistas! ¡Por la independencia política de la clase obrera! ¡Por un partido obrero que luche por un régimen obrero!
De Lázaro Cárdenas a López Obrador: El somnífero nacionalista
La historia del capitalismo latinoamericano ha sido una de constantes oscilaciones entre la apertura comercial del “libre mercado”, por un lado, y el populismo nacionalista por el otro. Tras décadas de “neoliberalismo”, en años recientes ha habido un viraje a través de Sudamérica de regreso al populismo nacionalista. Pero este viraje en el clima político y el balance de fuerzas no es anticapitalista, sino que fortalece el capitalismo latinoamericano al endurecer los lazos de la clase obrera con su propia burguesía nacional, la cual es experta en denunciar demagógicamente a Wall Street y Washington. Como dijimos en Espartaco No. 20 (primavera-verano de 2003), “las únicas constantes en esta inhumana rueda de la fortuna son la subyugación frente al imperialismo y la miseria humana de millones de campesinos y trabajadores.”
El papel fundamental del PRD ha sido encauzar las inevitables luchas cotidianas y espontáneas de las masas mexicanas a los marcos estériles de las boletas electorales. Su objetivo es estabilizar el volátil régimen capitalista mexicano y renegociar los términos de su subordinación al imperialismo. Fue ejemplífico que, en la manifestación del 7 de abril, el discurso de López Obrador pusiera particular énfasis en mantener el carácter pacífico de las movilizaciones y en respetar las instituciones del estado. Su discurso tuvo efecto no sólo en los manifestantes, sino también en la gran burguesía, que dio un respiro de alivio. Incluso la bolsa de valores se recuperó tras su discurso.
El PRD surgió como una fracción desencantada del PRI, la cual buscaba retornar a los “años dorados” de este partido. Así, en su libro Un proyecto alternativo de nación, López Obrador escribe, refiriéndose a los gobiernos priistas anteriores a Echeverría, que “aunque se padeció del mal endémico de la desigualdad, México creció a una tasa de casi 7 por ciento anual en forma constante, y con estabilidad macroeconómica en precios y finanzas públicas.” Para polemizar contra los “neoliberales”, ¡AMLO recurre al ejemplo de...Gustavo Díaz Ordaz y Adolfo López Mateos! El primero es tristemente célebre por la matanza de Tlatelolco, mientras que el segundo fue el responsable del aplastamiento brutal de la gran huelga ferrocarrilera de 1957-58, aunque muchos (como la dirigencia del SME) lo recuerdan hoy sólo por la nacionalización de la industria eléctrica. Pero eso significa el nacionalismo burgués populista: la combinación de concesiones a los obreros y oprimidos con la represión brutal, con el objetivo de disciplinar a la clase obrera e impulsar los intereses de la burguesía. Igualmente revelador, aunque ciertamente no sorprendente para los marxistas, es su referencia al “mal endémico de la desigualdad”. Lo que los obreros deben comprender es que la desigualdad, la explotación y la opresión son endémicos al dominio del capital.
Vale la pena analizar brevemente la política del ícono de los nacionalistas burgueses mexicanos, Lázaro Cárdenas. Durante su periodo presidencial, Cárdenas llevó a cabo una serie de reformas democráticas tales como la nacionalización del petróleo y los ferrocarriles y el reparto agrario. Los marxistas defendimos estas medidas contra los ataques derechistas. La expropiación petrolera en particular representó, en palabras del revolucionario ruso León Trotsky, “el único medio efectivo para salvaguardar la independencia nacional y las condiciones elementales de la democracia”.
Cárdenas aprovechó la coyuntura en la víspera de la Segunda Guerra Mundial y la existencia de la URSS como contrapeso a los imperialistas para expropiar a los magnates petroleros británicos y estadounidenses y los humilló al darle asilo al bolchevique Trotsky, organizador junto con Lenin de la Revolución de Octubre, fundador del Ejército Rojo y la IV Internacional. Al llevar a cabo esas medidas, el propósito de Cárdenas era consolidar el estado capitalista mexicano y detener las pretensiones excesivas del imperialismo, y para ello requería el apoyo de la clase obrera. En 1940, viviendo en el México de Lázaro Cárdenas y meses antes de ser asesinado por un esbirro estalinista, Trotsky explicó en “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”:
“Como en los países atrasados el papel principal no lo juega el capitalismo nacional sino el extranjero, la burguesía nacional ocupa, en cuanto a su ubicación social, una posición muy inferior a la que corresponde al desarrollo de la industria. Como el capital extranjero no importa obreros sino que proletariza a la población nativa, el proletariado nacional comienza muy rápidamente a jugar el rol más importante en la vida nacional. Bajo tales condiciones, en la medida en que el gobierno nacional intenta ofrecer alguna resistencia al capital extranjero, se ve obligado en mayor o menor grado a apoyarse en el proletariado.”
Esta cita explica de manera muy sucinta la esencia de las décadas del régimen bonapartista del PRI en México, donde el estado, por la debilidad inherente de la burguesía, a menudo parecía elevarse por encima de los intereses de las clases en conflicto y se basaba en el corporativismo, atando al estado las organizaciones políticas, sociales y sindicales.
Así, al otorgar esas concesiones, Cárdenas no sólo utilizó a la clase obrera como una poderosa carta para jugar contra sus rivales burgueses locales e imperialistas, sino que logró cooptarla, para después ponerla bajo la dirección de la férrea burocracia cetemista. Cárdenas no era ningún “socialista”. Cuando la demagogia nacionalista no bastaba, no dudaba en desatar la represión contra los obreros. Así, en 1940, por ejemplo, mandó a la policía a reprimir una huelga petrolera en Azcapotzalco. Con toda su retórica nacionalista, al final de su sexenio la economía mexicana dependía de EE.UU. más que nunca antes en la historia. El “Tata” Cárdenas fue, de hecho, el fundador de lo que Mario Vargas Llosa evocativamente llamó la “dictadura perfecta” del PRI, que habría de durar 60 años más.
El principal cemento ideológico que hizo posible la “alianza histórica” cardenista, es decir, la subordinación de la clase obrera al PRM/PRI, fue el nacionalismo burgués: la noción de que a fin de cuentas todos somos mexicanos y la cuestión central es sacar adelante al país. El PRD hoy emula la retórica nacionalista de Cárdenas. Esto no es más que una cortina de humo para encubrir la explotación capitalista. El proletariado luchará con éxito por la consecución de sus intereses históricos en la medida en que se desembarace de esta ideología burguesa, en la medida en que se dé cuenta de que la suya es una clase internacional, con intereses comunes independientes de las nacionalidades y contrapuestos a los de la burguesía, tanto nacional como extranjera. (Para un análisis más completo del cardenismo ver “¡Romper con todos los partidos burgueses: PRI, PAN, PRD!” en Espartaco No. 14, otoño-invierno de 2000.)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/24/amlo.html
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